El mismo aloja ya a nueve enfermos de coronavirus.

Se trata de jóvenes de entre 18 y 30 años que respondieron a la
convocatoria que el municipio de Berisso hizo en sus redes sociales y se
ocupan de preparar la comida de los pacientes y del personal de la Salud;
además de realizar tareas administrativas y tareas de limpieza.

La nutricionista Luciana Marchionni es la encargada de diseñar los menúes
saludables que se preparan para los enfermos y el personal sanitario.
“Preparamos 20 porciones diarias”, explicó a Télam la nutricionista, que
también supervisa que se cumpla un riguroso protocolo en la elaboración de
las comidas.

Marchionni remarcó que “a la cocina no entra nadie más que los dos
voluntarios que, en turnos rotatorios, se ocupan de cocinar”.

Danila Jacobo es una de las voluntarias y contó a esta agencia: “Vi la
convocatoria en Facebook y me anoté, nunca había hecho voluntariado pero no
lo dudé, uno sabe que puede ayudar y que cuenta con los medios para hacerlo
y a la vez estar protegidos”.

“Fuimos capacitados por un infectólogo y tuvimos otra capacitación en
manipulación de alimentos, luego dimos un examen”, relató.

La mujer explicó que algunos que se habían anotado como voluntarios “se
bajaron, por ahí les dio miedo; a mi mamá le costó entender que no iba a
tener contacto con los pacientes, estamos solos en la cocina y no vamos al
sector de los pacientes”, aclaró.

A su lado está el otro voluntario que comparte turno con ella, Francisco
Leiva, que explicó: “Yo había hecho trabajos barriales antes, pero nada
como esto y, cuando vi en el Instagram de la municipalidad que necesitaban
voluntarios, sentí que debía ayudar a esta gente que la está pasando mal,
no es fácil estar encerrado sin ver a nadie, sentí que lo mínimo que podía
hacer era dar una mano”.

Danila y Francisco cocinan en ollas enormes y relucientes y luego sirven
las porciones en recipientes descartables que envuelven en papel film y
colocan en grandes bandejas, junto a cubiertos también descartables y
botellas de agua mineral, todo listo para ser trasladado al sector de
enfermería y luego ser distribuído a los pacientes.

La nutricionista Luciana Marchionni retoma y detalla que al llegar a su
casa, antes de ver a su hija de un año, debe cumplir con el ritual de
desinfección: “Y después, necesitás acostarte un rato, aflojar la tensión”,
dice, pero hace a un lado el cansancio para rematar: “La única motivación
es que estamos haciendo algo por alguien”.