Así lo reveló el último informe llevado a cabo por la casa de Altos Estudios al analizar distintos ítems de la realidad social y económica del país. “Los indicadores de déficit del hábitat de vida son elevados y sostenidos en su evolución en el tiempo”, arrojó el estudio.

La pobreza infantil en la Argentina escaló al nivel más alto en la década y afecta al 51,7% de los niños y jóvenes. Las estadísticas fueron arrojadas por el último informe del Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina, donde se precisa a nivel geográfico la zona con mayor índice de indigencia es el Conurbano bonaerense.

Además, el estudio arroja que la cifra se incrementa en un 63,6% y que sobrepasa el 54,2% registrado en 2018. De esa cifra, un 15,4% son indigentes. “Los indicadores de déficit del hábitat de vida son elevados y sostenidos en su evolución en el tiempo, salvo el déficit en las condiciones de saneamiento que sigue una tendencia positiva y con merma de la desigualdad”, detalló el informe.

Respecto al acceso a la salud, el documento arrojó que desde 2016, la cobertura de salud pública se incrementó cerca de un 10 % en niños y adolescentes de entre 0 y 17 años. Más de la mitad de ellos tiene como única opción la atención pública, y ese porcentaje sube al 63% en casos de chicos que viven también en el Conurbano.

Según el reporte, de ese 51,7% de niños y adolescentes, un 29,3% tiene un déficit en sus comidas, mientras que un 13% pasó hambre en la sintonía que revela un crecimiento en la asistencia de los menores a comedores infantiles del 35%.

El informe del Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA expone que, de los 51,7% de los adolescentes y niños que viven en la pobreza, un 10,2% de ellos son indigentes. El último registro hecho durante el periodo interanual de 2018, la cifra de pobreza infantil subió de 48,1 a 51,7%.

Otro de los focos en que se hizo foco fue el déficit habitacional, el cual obtuvo en 2018 el 24% negativo que afectó a la infancia, mientras que la situación de hacinamiento llegó al 23,4%.

En lo referido al bienestar de los menores, la educación, muestra que el 67% de quienes asisten a primaria y secundaria lo hacen en escuelas de gestión pública. El trabajo infantil urbano, en tanto, continuó con una tendencia a la baja, pero en el último período interanual aumentó y alcanzó un 15.5%, puntualmente en estratos medios y altos.