Durante la campaña electoral, Alberto Fernández se comprometió a otorgarle al sindicalismo espacios de poder.

Con el triunfo electoral en las manos, los principales gremios y sindicalistas que apoyaron a la fórmula Fernández-Fernández, ya están a la espera por “ocupar los espacios de poder”, con los que aseguran se comprometió el ex jefe de Gabinete durante la campaña electora. Aunque, para poner la situación en su punto medio, el anfitrión también solicitó algunas cosas a cambio, más allá del apoyo logístico y económico.

Sin pelos en la lengua el primero en expresar públicamente los “cargos” a los que aspira el sindicalismo, tal como ya lo adelantó Infobae, fue Omar Maturano, el titular de La Fraternidad y miembro de Consejo Directivo de CGT. Lo hizo exactamente con estas palabras: “En el futuro gobierno los trabajadores debemos ocupar un lugar en organismos como el PAMI, la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) o la Anses. El país que viene no tendrá nada de alegre, porque transcurrirán sin duda dos años de sufrimiento”.

Estas y otras reparticiones, como el ministerio de Trabajo, direcciones o secretarías en el ministerio de Salud -Alberto Fernández ya expresó que le volvería a dar ese rango- y el ministerio de Desarrollo Social, son posiciones claves para el gremialismo, y así se lo hicieron saber.

El ahora electo presidente de la Nación -asumirá el próximo 10 de diciembre- no se quedó callado en los encuentros.

Él, o sus máximos allegados, como Santiago Cafiero, expresaron claramente que su gobierno necesitará mucho más que 100 días de “paz social”.

Ese no fue un tema menor. Si bien la mayoría de los dirigentes sindicales comprendían la posición de Fernández, la danza de fechas, como una hamaca, fue hacia atrás y hacia adelante.

De los seis meses que parecía se había consensuado, el candidato electo logró el compromiso de un año por parte, por ejemplo, de Hugo Moyano, el secretario general de los poderosos camioneros.

Moyano, aclaró este, hablaba por su gremio. Explicó que no podía hacerlo en nombre de la Multisectorial 21F que agrupa también a organizaciones sociales, como las combativas CTEP, una de sus cabezas visibles es Juan Grabois, el sector de Barrios de Pie que responde a Daniel Menéndez, y hasta a la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de Carlos Alderete, referente nacional también del Partido Comunista Revolucionario (PCR).

Dentro de esta amplia corriente sindical también se encuentra la CTA liderada por Hugo Yasky. El docente, que ya recibió el mandato de sus bases para gestionar el ingreso de la CTA a la CGT; le adelantó a Infobae, que “Alberto va a necesitar dos años de paz en las calles para sacar al país adelante después del descalabro que dejó la pésima administración de (Mauricio) Macri”.