La gobernadora de la provincia de Buenos Aires sufragó en el Colegio Parroquial Don Bosco. Deberá descontarle una distancia de 17,9 puntos porcentuales al candidato Axel Kicillof del Frente de Todos en una elección que no tendrá balotaje.

La mañana del Colegio Parroquial Don Bosco, sobre la calle Miguel de Salcedo, en Castelar, partido de Morón, fue tumultuosa. Allí votó cerca de las 10:30 de la mañana la gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal. Minutos antes se hizo camino entre vecinos que la saludaban y le pedían selfies. Saludó a los integrantes de la mesa 658, posó ante los fotógrafos y emitó su voto en el marco de la batalla electoral más importante del país.

“Por ahora la elección se está desarrollando con mucha tranquilidad, esperamos que todos los bonaereneses vayamos a votar. Es un día donde podemos hacer oír nuestra voz. Espero que sea la elección con mayor concurrencia después del ’83”, declaró la dirigente en línea con la motivación del presidente Mauricio Macri de captar el voto de aquellos en las PASO no participaron de la elección.

A su vez, Vidal desestimó la posibilidad de fraude: “Está garantizada la transparencia de la elección en la provincia de Buenos Aires. Las escuelas abiertas, la gente votando en paz, como cada elección. Espero que sea un día de todos, de la democracia. Dijo que está tranquila, que le puso contenta que haya salido el sol y que “un día de votación siempre es un buen día”.

Cuando le preguntaron si era optimista, la gobernadora respondió: “Siempre tengo esperanzas”. Lo dijo dos veces. Los números arrojados por las PASO dejaron muy comprometida su reelección: el Frente de Todos con el candidato Axel Kicillof obtuvo una ventaja de 17,9 puntos porcentuales sobre la boleta de Juntos por el Cambio. Si a los 2.907.050 de votantes que consiguió el oficialismo se le sumaran los 11,41 puntos porcentuales que las otras tres fuerzas políticas que compiten por la conducción de la provincia -Consenso Federal, Frente de Izquierda y Frente Nos-, a Vidal no le alcanzaría para superar a su principal adversario. En Buenos Aires no hay balotaje: el gobernador electo será quien obtenga más votos.

La gobernadora desayunó con su familia, se dirigió al Colegio Parroquial Don Bosco para emitir su voto. Luego almorzará con su hermano en la casa de sus padres, acompañará a sus hijas a votar y antes de dirigirse al búnker de su partido intentará tomarse una siesta, según reconoció en conferencia de prensa a la salida del establecimiento educativo. Y pidió tener paciencia con los resultados del escrutinio: “Ya lo dijo el ministro del Interior, tendremos que esperar hasta las nueve de la noche cuando se hagan públicos los resultados. Como dice la ley, hay que esperar”.