Según una encuesta en la que se consultó a comerciantes sobre el estado de comercios de la ciudad, se observan “problemas estructurales que no se resuelven de un día para el otro”

A pesar de que la actividad industrial de Bahía Blanca mejoró en relación a octubre del 2020, todavía se encuentra por debajo de los índices de 2019. 

A esta conclusión se llegó después de que socios de la entidad llevaran a cabo una encuesta en la que se les consultó sobre el estado de sus respectivos comercios, comparándolos con octubre de los años 2020 y 2019.

El relevamiento comprobó que, si bien el nivel de actividad creció con respecto a 12 meses atrás, aún se encuentra por debajo de los niveles que se registraban en la etapa prepandemia. 

“De acuerdo a los números que manejamos, vemos que en octubre último, respecto de 2020, el 43% de los encuestados mejoró su situación y el 27% vio disminuir su actividad. Sin embargo, cuando hacemos la comparación con el año 2019, el 44% reconoce que tuvo una caída en el nivel de trabajo, mientras que solo el 28% mejoró sus números”, afirmó  el economista y director del área de Estudios Económicos de la Unión Industrial de Bahía Blanca,  Martín Goslino.

En ese sentido, apuntó a que luego del aislamiento, dictaminado por el gobierno nacional, el año pasado y la subsiguiente reapertura y reactivación de las actividades a lo largo de 2021, se observan “problemas estructurales que no se resuelven de un día para el otro” que se vieron incrementados durante la pandemia.

“Se trata de cuestiones que se vienen arrastrando desde hace años. Entre ellos, se apuntó en primer lugar a la presión fiscal, algo que está lejos de solucionarse, y lo segundo es la inflación”, admitió en conversación con el programa Noticias en Compañía, emitido por “LU2”.

“En otras palabras, ahora estamos sacando la cabeza fuera del pozo, pero todavía nos quedan muchos inconvenientes”, añadió.

Goslino explicó que los rubros menos afectados fueron los que debieron permanecer abiertos durante la pandemia como, por ejemplo, las industrias de proceso; pero que, por otro lado, las que más lo padecieron fueron aquellas que se vieron obligadas a pausar su actividad, como la construcción.

“También teníamos información de que muchas empresas estaban al borde del colapso, aunque muchas recibieron ayuda gubernamental durante la pandemia. De cualquier modo, cuando se les consulta qué tipo de medidas necesitan, la mayoría habla de la necesidad de reducir las contribuciones patronales, seguido de la implementación de créditos subsidiados para invertir en capital de trabajo”, declaró.

En cuanto al nivel de empleo, admitió que si bien se dio una reconstrucción de los planteles respecto de octubre del año pasado, no se tomaron nuevos trabajadores; incluso, reconoció que muchas firmas consideran que habrá conflictos laborales en las próximas semanas.

Asimismo, resaltó la presión fiscal, la inflación y las contribuciones patronales, algunos de los aspectos señalados como los responsables, pero que el pago de los sueldos no fue tenido en cuenta, por parte de los empresarios, como una de las problemáticas del sector.

“Más allá de que estos resultados se concentran en el sector industrial bahiense, vemos que esta realidad se replica en otros sectores, como los de servicios, agropecuario o el comercio”, sostuvo Goslino.