Un caso de negligencia alarmó a la sociedad: resultados erroneos y mal manejo de los pacientes contagiados. En diálogo con AIRE BONAERENSE Pilar Padula relató el malestar vivido tras ser diagnosticada con coronavirus. 

La joven de platense volvió de un fatídico viaje por Europa el pasado 25 de marzo. Al momento de arribar a la Argentina, ella junto a su novio tuvieron que firmar 16 declaraciones juradas donde especificaban que no tenían síntomas de coronavirus y que habían estado en un país de riesgo.

Cuando pudieron finalmente regresar a su ciudad y, con el paso de los días, Pilar contó que “jamas nos visitaron a ver si estábamos cumpliendo la cuarentena”.

La madrugada del 2 de abril, la joven comenzó a sentir malestar, dolor de cabeza y garganta, acompañado de una fuerte tos. “Tuve que insistir ocho veces para que que hagan el hisopado. Llamé a todos los teléfonos de contacto, al Ministerio de Salud, al 148, al 147. En todo momento les expresé que tengo una enfermedad de nacimiento y, además, estaba en casa de mi novio porque vivo con una persona mayor de 80 años y no podía regresar a mi casa”, expresó.

Después de tanto insistir, Pilar pudo realizarse el test para corroborar si los síntomas que padecía eran compatibles con COVID19. Los médicos del SAME la derivaron al Hospital Italiano de La Plata, donde permaneció internada con otros pacientes que tenían coronavirus, aún sin tener ella sus resultados.

“El 6 de abril de me dicen que dio positivo mi caso. Me deprimí como nunca”, sostuvo.

Tras la confirmación, el día 10 de abril se dio otra irregularidad del nosocomio local: “Ese día me hicieron dos hisopados más para ver si me había curado, para pero sin esperar los resultados me mandaron a mi casa”, contó la joven.

“Hasta el momento no tengo los resultados de esos hisopados”, comentó angustiada.

Además, reveló que tuvo que volver caminando a su casa: “el doctor me recomendó que no toque nada, ni tenga contacto con gente en el trayecto”.

Lo que más lamenta la joven es que vive con su abuela, de 80 años de edad y es considerada paciente de riesgo. “Lo único que me dijeron es que vaya igual, pero que me aisle en una habitación aparte. Yo estaba muy mal, con el miedo de contagiar a mi mama o a mi abuela”, manifestó.

El martirio no termina ahí. “El martes pasado, me llaman del Hospital Italiano y me dicen que mi hisopado que me realicé el 30 de marzo volvió a dar positivo. Me dio un ataque de nervios y les dije que ese día yo estaba en mi casa, que no podía ser”.

La respuesta que le dieron fue: “seguramente nos confundimos con los resultados”. A partir de allí nunca más se volvieron a comunicar con ella.

Pilar, por su cuenta, consultó a un conocido que se desempeña como trabajador de salud y el cual pudo acceder al sistema SISA, quien le confirmó que “sus estudios nunca habían ingresado al sistema”.

“Entiendo que los médicos están estresados y el sistema de salud está colapsado, pero no está bueno que me llamen y me den información erronea”, sostuvo. Y agregó: “ya no confió en nadie”.

Por otro lado, contó: “mi novio estaba cumpliendo el aislamiento, habíamos convivido por varios días. En poco tiempo se le vencía la cuarentena de 14 días y tenia que ir a trabajar. Llamó 13 veces al SAME para que le realicen los hisopados pero les dijeron que si no tiene síntomas no pueden hacerlo”.

Ahora, Pilar continúa sin tener los segundos resultados y su novio debe volver al trabajo sin saber si alguna vez tuvo COVID19. “Les pido que cuiden a sus familiares porque no saben el miedo y terror que se vive”, concluyó.