El defensor de los derechos de las personas mayores explicó en AIRE BONAERENSE que, antes de la pandemia, la situación deficitario de los geriátricos ya era crítica. Ahora, con la llegada del coronavirus y con miles de centros clandestinos sin controles por parte del Estado, las contagios aumentaron considerablemente. Piden testeos masivos tanto a los internos, como al personal. 

Desde la Asociación GerontoVIDA, exigen al Gobierno que se realicen con urgencia testeos masivos y sistemátivos en establecimientos Geriátricos, Residencias de Adultos Mayores (RAM) y Residencias de Adultos Mayores con control psiquiátrico, trátese del ámbito Público o Privado.

Piden que estos controles se efectúen en todo el personal que en ellos desempeñe cualquier tipo de tareas y de los residentes que en estos lugares se encuentren alojados en forma permanente o temporaria.

Además, exigen que se provea de Capacitación e Insumos de Bioseguridad para garantizar la asepsia en las tareas cotidianas, derivando los costos de lo planteado a la Obra Social, PAMI, Prepaga o Empresa bajo cuya responsabilidad se encuentren Trabajadores y Residentes.

En ese sentido, Eugenio Semino brindó una entrevista en el programa radial AIRE BONAERENSE y manifestó que “en personas mayores a 65 años contagiadas de coronavirus, la tasa de mortalidad aumenta exponencialmente”.

Desde la Asociación, “advertimos esta situación hace dos meses”, explicó.

“La actividad geriátrica y todos los espacios que tienen que ver con la internación de crónicos, es uno de los lugares más sensibles ante el ingreso y la circulación del virus, y donde una de las poblaciones que más tasa de mortalidad tiene. Por eso, debían ser particularmente tenidos en cuanta junto al personal de salud, para evitar lo que hoy está pasando”, sostuvo Semino.

“Llama la atención que hasta el día de hoy, mas allá de los protocolos de bioseguridad, no se hicieron los testeos masivos. Ahora tenemos decenas de geriátricos con el virus circulando”.

Explicó además que “es un espacio reducido, de convivencia permamente. Cuando aparece una sintomatologia en un paciente, se comprueba que ya se contagió al 80 y 90% de los que viven allí”.

Semino opinó que la gran cantidad de contagiados con COVID-19 se produjo ante “la falta de kits de testeos”.

Por otro lado, celebró la aprobación del ANMAT para la realización de kits de testeos rápidos en Argentina y sostuvo que “gracias a científicos argentinos, tenemos la posibilidad de provisión propia de los mismos”, pero aclaró: “esperemos que se tomen las medidas de forma inmediata, para evitar las que se sigan contagiando”.

Es cierto que durante el primer protocolo ante casos de coronavirus, no se tenían en cuenta la situación de los asintomáticos, pero luego se corroboró que el 80% pueden transmitir el virus a pesar de no padecer los síntomas. Semino, en ese sentido, explicó que tuvo relevancia a la hora de aplicar los hisopados en los residentes de los geriátricos.

También, sostiene que “el testeo del personal es fundamental, porque es el que trae el virus del afuera y el que puede sacarlo a la calle”.

Para ello, habilitaron una adhesión para exigir que se realicen con urgencia: se puede firmar haciendo click en http://www.gerontovida.org.ar/archivos/Adhesion-61.pdf y enviar a [email protected]

Hoy, en todo el país, existen 3.800 establecimientos habilitados que equivalen a 150 mil camas, pero hay más de 1000 geriátricos que no están habilitados que están distribuidos en el Conurbano de la provincia de Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

“No sabemos lo que pasa allí, es mas difícil de controlar y los municipios se deberían encargar de detectarlos para aplicar los protocolos necesarios”, explicó Semino.

“Es un problema estructural que tiene la actividad geriátrica en la Argentina, que se inicio y desarrolló a expensas de ser Pami dependientes, donde 45 mil camas que corresponden a esa obra social y que nunca tuvieron la regulación necesaria, ni un control”.

Desde la Asociación, “venimos desde hace muchos años evacuando gente de los geriátricos clandestinos pero, al no haber la cantidad de camas correspondientes, los adultos mayores vuelven a la clandestinidad”.

“La pandemia corrió el telón y mostró la situación del sistema geriátrico argentino”, contó Semino.

Y concluyó: “la sociedad ha naturalizado que el adulto mayor es un sobrante social”.