La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso que afecta al cerebro y la médula espinal. Es por esto que la Dra. Valera El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC explica cómo aparece esta afección, sus síntomas y su tratamiento. Esta enfermedad lesiona la vaina de mielina, el material que rodea y protege las células nerviosas, haciendo más lenta o bloqueando los mensajes entre el cerebro y el cuerpo, conduciendo a los síntomas de la esclerosis múltiple. Si bien no hay datos precisos en Argentina sobre su prevalencia, un estudio realizado en 2012 por neurólogos del Hospital Italiano de Buenos Aires estimó que hay 17 casos cada 100.000 habitantes.

La afección puede causar muchos síntomas, pero no todas las personas con EM los presentan. “En el caso de que las personas se encuentren en una instancia grave de la enfermedad, pueden presentar todos los síntomas”, detalla la Dra. Valera El Haj.

Los síntomas asociados a la EM son:

● Entumecimiento y sensación de hormigueo.

● Debilidad o espasmos musculares.

● Problemas de visión, dolor y movimientos oculares extraños.

● Sensación de mareo o desequilibrio, lo que puede provocar una caída.

● Dificultad para caminar o hablar.

● Problemas para controlar los intestinos o la vejiga.

● Problemas relacionados con el sexo.

● Sensibilidad al calor, que empeora los síntomas.

● Problemas para pensar con claridad.

No todos los síntomas aparecen en todas las personas, ni lo hacen con la misma intensidad. Por esta heterogeneidad en su presentación se la suele denominar “la enfermedad de las mil caras”.

Existen formas diferentes de EM, dependiendo de cómo progrese:

●Recurrente-remitente: esto significa que los síntomas de la EM aparecen y desaparecen. Cuando los síntomas empeoran, se denomina “ataque” o “recaída”. Estos ataques pueden durar de días a semanas y generalmente mejoran lentamente. Entre ataques, algunas personas pueden llevar una vida normal, pero otras tienen problemas que duran incluso después de transcurrido un ataque. La recaída-remisión es el tipo más común de EM.

●Progresivo secundario: algunas personas que comienzan con EM remitente-recurrente llegan a un punto en el que los síntomas comienzan a empeorar de manera constante incluso cuando no están teniendo ataques. Esto se llama EM “secundaria progresiva”.

●Progresivo primario: esto significa que los síntomas empeoran constantemente desde el principio.

La Dra. El Haj agrega que: “aún no se conoce la causa de la esclerosis múltiple, podría ser una enfermedad autoinmune, que ocurre cuando el cuerpo se ataca a sí mismo. La esclerosis múltiple afecta más a las mujeres que a los hombres y suele comenzar entre los 20 y los 40 años, aunque también puede afectar a otros grupos etarios”.

¿Cómo detectarla?

La forma de llegar a un diagnóstico de EM es a través de una consulta médica y la realización de diferentes estudios solicitados por el profesional para cada caso en particular.

Por eso, es importante que si tiene algunos de los síntomas referidos, consulte a su médico de cabecera. Es importante también destacar que estos síntomas son muy inespecíficos, y la mayoría de las veces no tienen que ver con este diagnóstico.

¿Cómo tratar la esclerosis múltiple?

“El tratamiento depende del tipo de EM que el paciente registre, por eso siempre recomendamos hablar con un médico y hacerse los chequeos necesarios en caso de presentar síntomas de alerta. Además, en caso de intentar quedar embarazada es muy importante la estrecha colaboración de su obstetra y especialista para tomar las mejores decisiones en el ajuste de su tratamiento,” explica la Dra. Valeria El Haj.

“Si una persona es diagnosticada de EM recientemente, recomendamos mantener una actitud positiva. La EM no es una enfermedad mortal, en la mayoría de las personas, la enfermedad progresa muy lentamente, varía enormemente de unos casos a otros, pero en general no provoca necesariamente limitaciones graves en la calidad de vida. De hecho, en promedio, pasan muchos años antes de que la EM cause una discapacidad grave. Además, los medicamentos que se utilizan para tratar la patología suelen ser muy buenos para prevenir los ataques. Algunas personas con EM remitente-recurrente pueden pasar muchos meses o incluso años entre ataques”, finaliza El Haj.

En ciertos casos, la terapia modificadora de la enfermedad también podría ayudar a algunas personas con EM secundaria progresiva o primaria progresiva.