La decisión prohíbe efectuar despidos sin justa causa, y por las causales de falta o disminución de trabajo y fuerza mayor, por el plazo de 60 días. Según la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo, ya en marzo de este año, la caída del nivel de empleo registrado en el sector privado fue 0,5%, el peor indicador desde la salida de la crisis de 2001.

En el marco de la emergencia sanitaria, el presidente Alberto Fernández estableció la prórroga por 60 días de la prohibición de efectuar despidos sin justa causa, y por las causales de falta o disminución de trabajo y fuerza mayor, pese a que hay cesantías en la provincia de Buenos Aires como consecuencia del Covid-19.

Asimismo, se incluye la prohibición de efectuar suspensiones con las mismas causales, quedando exceptuadas aquellas que se efectúen en los términos del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, es decir, aquellas pactadas individual o colectivamente u homologadas por la autoridad de aplicación, informaron.

“Aquellos despidos o suspensiones que se dispongan en violación a lo dispuesto por este Decreto no producirán efecto alguno, y se mantendrán vigentes las relaciones laborales existentes y sus condiciones actuales”, agregaron.

En el contexto de la crisis del coronavirus, cabe recordar, que el Estado debió asistir a cientos de empresas para pagar el salario y que otras se endeudaron con créditos para iguales fines y así preservar puestos de trabajo.

El Ministerio de Trabajo en su Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), registró en marzo (con poco más de 10 días de cuarentena) un escenario desfavorable. El nivel de empleo registrado del sector privado tuvo una caída de 0,5% en relación al mes anterior, la mayor contracción mensual de los meses de marzo desde el año 2002 ya que en marzo de 2009, con la crisis internacional como escenario se registró una caída similar, fue apenas menor a la actual.

No obstante, desde la cartera laboral explicaron “la caída del empleo formal no se debe al incremento de las desvinculaciones ni al crecimiento de los despidos, sino a la contracción de las incorporaciones de personal”.

“En efecto, la tasa de entrada registró el nivel más bajo de los meses de marzo de los últimos 18 años (1,4), y fue la primera vez, desde entonces, que el nivel de incorporaciones de marzo resulta inferior al de febrero”, resaltaron. Y alertaron: “Como producto del aislamiento social y la paralización de gran parte de las actividades económicas, se espera un mayor impacto en el empleo en los próximos meses”.