El ministro de Educación Jaime Perczyk estableció “la efectiva reanudación de las actividades académicas presenciales

El Gobierno de la nación eliminó el distanciamiento de 1,5 metros que era obligatorio en las aulas universitarias y autorizó la vuelta a la presencialidad plena. A partir de ahora, las universidades, en coordinación con las jurisdicciones serán las que deberán establecer sus propias pautas,  sin la limitación de los protocolos nacionales que estaban vigentes.

Mediante una resolución, el ministro de Educación Jaime Perczyk deshabilitó la norma con  fecha del 8 de agosto de 2020, que evitaba la vuelta a la normalidad en las universidades y teniendo en cuenta la nueva resolución, las instituciones ya no necesitan recibir el permiso de Nación para avanzar en relación a la presencialidad, aunque todavía se necesita articular con el ministerio de Salud provincial.

Establecer que la efectiva reanudación de las actividades académicas presenciales en Universidades e Institutos Universitarios será decidida por las autoridades provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según corresponda, quienes podrán suspender las actividades y reanudarlas conforme a la evolución de la situación epidemiológica”, afirma la resolución.

De ese encuentro surgió una manifestación que impulsa “el retorno a la presencialidad plena cuidada en todas las universidades del país”, pero para es necesario primero revisar el protocolo vigente, para que lograr la asistencia completa en las aulas, en primer lugar no habrá distanciamiento obligatorio de metro y medio.

“A partir de esta resolución ya no es necesario pasar por el Ministerio de Educación para avalar los protocolos ni tampoco hay un protocolo marco nacional. Ahora solo queda la instancia sanitaria a nivel provincial. Como las condiciones sanitarias hoy admiten que la educación pueda funcionar sin distanciamiento, lo natural sería que cada jurisdicción saque sus pautas y que, al igual que en las escuelas, no se pida distancia en las aulas”, detalló De Vincenzi.

La semana pasada, también el gobierno porteño había tenido encuentros vía Zoom con las universidades. Uno de los pedidos, en especial de la UBA por su masividad, era justamente que se revisara el distanciamiento en clase para avanzar en mayor presencialidad. Ahora están en conversaciones con la cartera que conduce Fernán Quirós y la idea es avanzar en forma gradual.

Por ahora el aforo que autorizó la Ciudad es de 1,50 metros. En unas semanas será de 90 centímetros y se prevé llegar a diciembre sin aforo, así los estudiantes se pueden anotar a los cursos de verano y al primer cuatrimestre del 2022 con presencialidad”, manifestaron desde la Universidad de Buenos Aires.

“La distancia de 90 centímetros permitirá tomar exámenes en el CBC y en UBA XXI y se verá incrementada la presencialidad en todas las facultades, proceso que comenzó a fines de 2020 y que hoy comprende a unos 80.000 estudiantes. En la primera mitad de este año las prácticas fueron dictadas en forma presencial y cada una de las unidades académicas hace lo propio con materias prácticas y cursos”, añadieron miembros de la UBA.

En la mayoría de los casos, la presencialidad está habilitada solo para las materias prácticas, y casi todas las materias teóricas se siguen dando a distancia. De cara a lo que resta del segundo cuatrimestre, la idea que prevalece en el sistema universitario es “no romper el contrato académico”. Lo que implica que los alumnos que se anotaron pensando que el segundo cuatrimestre se cursaría por completo de manera virtual, podrán terminar de cursar  a distancia.

En algunas universidades privadas se avanzó con modalidades mixtas en los últimos meses. La UCA, instaló cámaras y micrófonos en 275 de sus aulas para ofrecer clases híbridas, y bajo ese formato, en los primeros años y en los últimos de las carreras, una parte del curso asiste de modo presencial y otra parte, concurre a través de videoconferencia.