El gerente de industrialización de una empresa de montajes eléctricos habló sobre la necesidad de fomentar la electromovilidad.

El impacto ambiental que producen y los costos que ahorran pero la transición tiene barreras. Proyectar de forma sostenible significa crear espacios respetuosos con el entorno y sensibles a las necesidades sociales de una determinada comunidad. En este sentido, por ejemplo, es posible proyectar la incorporación de cargadores de autos eléctricos o híbridos acorde a la cantidad y a las características de los vehículos que se comercializan en la región en la búsqueda de aquellos que resulten más adecuados para este tipo de funcionalidad.

Según Diego Delfino, si bien Argentina está comenzando a actuar, “la agenda de movilidad sostenible es asignatura pendiente y aún existen barreras legales que impiden la venta de electricidad para la carga de los vehículos híbridos o eléctricos que se comercializan ya que las empresas generadoras son las únicas con la facultad de venderla”.

El ingeniero cree que es importante “adoptar nuevos modelos que sean sostenibles en el tiempo y en la práctica de movilidad de las personas, reducir las emisiones de contaminante y también los costos de consumo de energía es fundamental para las sociedades modernas”. Sin embargo, también será esencial que “exista una infraestructura acorde relacionada con el parque automotor eléctrico que deberá proveer puntos de carga para los usuarios y asegurar que el impacto de la carga de vehículos no genere inconvenientes en la red eléctrica”, comentó.

El parque automotor eléctrico de Argentina aún es reducido y también lo es la presencia de autobuses eléctricos, aunque hay algunas políticas públicas que apuntan a modificar esta situación y generan ilusión. En contraposición, Chile cuenta con una amplia red de transporte público eléctrico junto con Colombia, donde creció exponencialmente la venta de este tipo de vehículos no sólo para transporte sino también para particulares. Ambos son países vanguardistas en la región en este aspecto, según explicó el gerente de la empresa ubicada en General San Martín, provincia de Buenos Aires.

“Si bien varias ciudades de la región, entre ellas Santiago de Chile, Bogotá, Medellín y Montevideo ya cuentan con flotas de buses eléctricos pero la masificación de este tipo de transporte también dependerá del despliegue de infraestructura que se realice para conectar una ciudad con otra y asegurar la provisión de carga”, aseguró.

Por estos temas, “crear soluciones de transporte sostenibles que faciliten el aprovechamiento y la gestión de las energías renovables y el autoconsumo será un tema, sin dudas, a tratar en el corto plazo”, opinó Delfino. En cuanto a la relación costo beneficio explica que las tecnologías digitales que se encuentran disponibles en el mercado, dijo que “tienen costos más o menos accesibles y una durabilidad que permite pensar en ahorro económico en el mediano plazo en un contexto en el que se trata de ser más eficientes a un menor costo con la implementación de energías alternativas o vehículos eléctricos, apuntando a crear ciudades inteligentes que son las premisas que llevarán a las sociedades a tomar conciencia para reducir la huella de carbono”.

“Para contribuir en la construcción de una sociedad que apoye el cuidado del planeta, que sume a una tendencia global que beneficia a todos, resulta indispensable invertir de manera sostenible ya que es una manera de promover la construcción de estos espacios. En este aspecto, la electromovilidad favorece a un transporte más limpio, seguro y eficiente porque cuenta con una de las matrices de generación de electricidad más limpia del mundo y mecanismos efectivos para continuar con una descarbonización rápida”, manifestó.

Y concluyó: “Los proyectos realizados a partir del concepto de sostenibilidad permiten crear una multiplicidad de espacios habitables con mejores rendimientos respetando el medioambiente y, con este tipo de instalaciones, se busca satisfacer las necesidades de la generación actual sin poner en riesgo la capacidad de las generaciones futuras. En los próximos años, apuntar a un cambio en la movilidad de las personas resultará fundamental para que las sociedades en su conjunto colaboren con el medioambiente”.