Días de angustia, de desesperación y de tristeza. Gente en las calles con cacerolas y gestos de dolor ante una situación política, económica y social insostenible. El 20 de diciembre de 2001 es una fecha emblemática para la historia de nuestro país.

“Nos mirábamos entre nosotros, no sabíamos qué iba a pasar”, recuerda Antonio, a cargo de una empresa metalúrgica de Los Hornos. Se acercaban las fiestas y no había nada, absolutamente nada, para festejar.

Soledad, de 41 años, en 2001 trabajaba en una panadería familiar del Barrio Hipódromo. “En el 2001 tenía 21 años, trabajaba en una panadería. Era un caos, estábamos a menos de 10 cuadras de un supermercado importante y cuando empezaban a gritar están saqueando teníamos que bajar las persianas y escondernos para que no pase nada. Me acuerdo que estábamos muy mal económicamente, fue terrible”, le cuenta a diario Hoy.

“En la noche del 19 de diciembre de 2001 cené en casa de amigos muy próximos. Estaba con mi pequeña hija de 5 años. Mirábamos en la televisión los dramáticos sucesos, saqueos en las grandes ciudades por multitudes desesperadas de hambre. En un momento dado, apareció la cadena nacional y el presidente anunció la declaración del Estado de Sitio. Con mis amigos nos indignamos. No sospechaba que la indignación era general, era aplastantemente mayoritaria, y que el presidente De la Rúa al firmar ese decreto anunciaba el fin de su mandato”, recordó Félix, que en esos días era empleado de comercio. “A eso de las 23 salí de la casa de mis amigos rumbo a la mía. Observé estupefacto que el vecino más próximo, un alto ejecutivo de una importante empresa, de muy buen nivel económico estaba en la calle, portando una pequeña olla, que golpeaba furiosamente con una cuchara. Todo el vecindario, compuesto de gente muy pobre o perteneciente a las capas más acomodadas de la clase media, actuaba igual: ollas, cucharas, golpes”, remarcó.

Cristina, docente de en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, menciona que en aquellos días se encontraba en la comisión directiva de ADULP, la Asociación de Docentes Universitarios. “Con la CTA veníamos de participar de un frente nacional contra la pobreza. La crisis que había era mucha. Estábamos haciendo una juntada de firmas, creo que se juntaron un millón. Era un momento que íbamos mucho a marchas. El día que De la Rúa dio el toque de queda salimos a movilizarnos a plaza San Martín. Me sorprendió la gente en la calle y todo lo que vino después con las asambleas”, señaló.

Fuente: https://diariohoy.net/interes-general/recuerdos-del-estallido-cacerolas-saqueos-y-el-pedido-urgente-de-un-cambio-185553